Hoy llego al trabajo indignado. El congreso ha aprobado la nueva
Ley del Registro Civil. Entre otras cosas, establece que cuando no haya acuerdo entre los padres, los apellidos se pondrán en orden alfabético. Hasta ahora, primaba el apellido del padre por motivos tradicionales. Vamos, el final de la familia Zapatero.
Es cuestión matemática: Zapatero es uno de los últimos apellidos alfabéticamente, luego cualquier Zapatero que se case (hombre o mujer) tiene más de un 90% de posibilidades de que su pareja tenga un apellido prevaleciente. Luego quedará en segundo lugar, no siendo heredable (salvo, lo dicho, acuerdo entre los padres). La siguiente generación se repetiría el proceso. En 2 o 3 generaciones no quedarán Zapateros.
Hay que tener en cuenta que el acuerdo entre los padres para modificar la norma general, pese a ser una posibilidad, no es lo más extendido, ni con esta ni con ninguna norma, y que de facto la tradición se fundamenta en normas que se han convertido en hábito. Así que esta ley nos pinta un mundo con apellidos que empiecen sólo por las primeras letras del abecedario. Como indican en El País:
Patricia López Peláez, profesora titular de Derecho Civil de la Uned,
explica que ese sistema alfabético puede provocar que, en unos años,
terminen prevaleciendo los apellidos de la primera parte del alfabeto.
"Pero es cierto que se ha buscado un criterio objetivo para no
discriminar ni favorecer a ninguno de los miembros de la pareja",
explica.
Se me ocurren muchos otros titulares maravillosos:
Zapatero legisla para que Aznar perdure pero él se extinga.
Los Villaarriba y los Villabajo se unen para manifestarse contra el fin de sus linajes.
En el futuro, en España todos nos apellidaremos Abel.
Personalmente, me parece una barbaridad lingüistica. En aras de la igualdad, se comete una estupidez cuya consecuencia será que en unos años nuestro sistema de apellidos perderá en riqueza. Los Zapata, Zaragoza, Zurueta, Zurbarán, Zafón, Zumárraga y demás serán historia y quedarán relegados a las páginas, expulsados de la realidad.
La clave está en que se ha perdido el componente de aleatoriedad en la elección del nombre de los apellidos. Hasta ahora el orden en España dependía de una variable aleatoria como era el sexo de los progenitores (quizá en el futuro deje de ser aleatorio, pero ahora no lo es). Los legisladores dicen en el mismo artículo del País:
(...) se ha estudiado la legislación de otros países en los que se puede
elegir el orden de los apellidos. En Alemania, por ejemplo, se lanza una
moneda al aire para tomar la decisión, en caso de que los padres no se
pongan de acuerdo.
Se ha estudiado pero NO se ha comprendido. En Alemania garantizan que todos los apellidos tengan posibilidades de continuar existiendo. Aquí no. Prefiero mil veces una discriminación positiva que cambie la tortilla radicalmente, poniendo delante el nombre de la madre (después de todo, las madres legan más componente genético que los padres gracias a las mitocondrias) que esta estupidez que va a terminar con parte de nuestro legado cultural.
PD: Busco un logo para una campaña: "Los estupidos legislan: Zapatero mata su apellido". ¿Alguna sugerencia? Vamos a darle visibilidad a esta estupidez.