Parece claro que la inteligencia de masas adolece de sinergia negativa; cuanto mayor es el número, menor es la inteligencia media.
Una vez desaparecida la inteligencia individual, sólo prevalecen las ideas básicas; los matices desaparecen. Y eso es peligroso porque existen ideas que, sin matices, tienen un aspecto -bueno o malo-; pero con matices se invierten.
Un ejemplo de esto es el uso de la violencia. Está claro que toda persona que se considere decente está en contra del uso de la violencia. Sin matices, la idea está clara. Pero introduzcamos un matiz: ¿darle un cachete a un niño desobediente puede considerarse violencia? Aquí la cosa ya no está tan clara, porque hay muchos tipos de cachete y de desobediencia. Para mí está claro que por una desobediencia grave, un cachete no es ningún delito. Es más, una desobediencia grave se merece un buen cachete. Y que nadie se engañe: cuando un crío hace algo malo, y lo sabe, no se traumatizará por un cachete, y aprenderá para la próxima vez.
Tomemos la idea sin matices, hagamos una ley con la misma y... ya no se pueden dar cachetes a niños desobedientes. ¿Es un avance? Preguntad a los padres que hoy no pueden controlar a sus hijos porque en su día no supieron pararles los pies.
Otro ejemplo: hay que facilitarles las cosas a los estudiantes. Esta idea, tomada sin matices, parece buena. Pero encierra un peligro: la facilidad a corto plazo ayuda, pero propicia la debilidad. No lo digo yo, es una verdad universal que hasta los mecanismos más básicos de la vida siguen. ¿Cómo tener unos brazos fuertes? No ahorrándoles esfuerzos. Así que para formar personas competentes, las facilidades son la peor receta. No he venido a hacer amigos, conteste en cierta ocasión a una jefa de estudios que me acusó de ser inflexible con mis alumnos.
Este tipo de ideas que perdieron los matices se han ido convirtiendo poco a poco en leyes y discursos cuyo resultado hoy sufrimos: un sistema educativo que yo trataría de evitar; sin embargo la ley no me lo permite. Por ello, si me toca, lo mejor será vivir en un sitio no masificado donde tenga visibilidad de lo que a mi prole se le enseña para poder complementar su educación académica. De la educación en sí me ocuparé personalmente; y para quien lo pueda estar pensando, se equivoca: no trataré de construir un clon.